1. Estudia una carrera inútil con un nombre que maquille su inutilidad. Con el fin de no herir sensibilidades, el autor ha preferido no enumerar ninguna.
2. Busca trabajo (y no mueras en el intento).
3. Trabaja en algo que no esté relacionado con lo que estudiaste, y si es posible, que pague poco.
4. Pregúntate cada mañana camino al trabajo, con cara de cuerno y ojos inyectados en sangre, por qué tu padre no te metió dos guantazos bien dados el día que dijiste que querías estudiar lo que estudiaste.
5. Rodeate de gente mejor que tú. Te ayudará a hundirte en tu miseria. Valen: economistas, abogados e ingenieros. Podríamos incluir emprendedores, pero solo los que triunfan (los hay, prometo que existen, aunque no me creas).
8. Fuma, come y bebe como si no existiese un mañana. Pregúntate al día siguiente por qué sigues con vida y júrate no volver a hacerlo.
9. Vuelve a hacerlo.
10. Empieza un blog para hacerte el interesante. Éste puede servir de ejemplo.