lunes, 28 de marzo de 2016

El desierto

A sus pies, un mar de arena tostada por un sol justiciero que ponía su cara más amable para despedir el día, tiñendo el cielo de cincuenta sombras de naranja. Junto al Sr. M., buenos amigos; nuevos, pero de los que vinieron para quedarse. En el horizonte, el infinito, con forma de majestuosas dunas de contornos perfectamente definidos por el viento. Y en el pecho, un corazón a mil por hora, sediento por volver a sentir esa sensación de felicidad difícil de explicar que solo aquél que adopta perderse como hábito de vida puede entender.

Y ahí, en la inmensidad del suntuoso Desierto del Pacífico, volvió a sonreír sin motivo. Se disiparon las dudas, los fantasmas de errores pasados y los miedos. La mente, vacía. Ligera. Y su cara, fiel reflejo de su estado de ánimo.

Durante un breve instante, cruzó miradas con uno de sus amigos, para después asentir simultáneamente y volver a perder la vista en aquellas gigantescas olas doradas de arena. Centésimas de segundo que fueron suficientes para darse cuenta que ambos compartían la misma sensación de plenitud que les recorría cada milímetro de su cuerpo. Fue en ese momento que se percató de la ironía de la situación. Volvía a llenarse de vida en un lugar carente de ésta.

sábado, 5 de marzo de 2016

Reflexiones de un sábado cualquiera

La droga más nociva no mata, o al menos no en el sentido biológico. No acaba con tabiques, pulmones o dientes. No se fuma, se pincha o se esnifa. No hay camello que la venda. No se incauta ni se planta. Es legal en todos lados, un vicio universal. La droga más nociva es la femme fatale.

Esa mujer independiente, seductora, sin ataduras, que quita más de lo que da, que sin conocerla atrapa, y por mucho que pasen los años, y  los caminos de ambos inevitablemente diverjan; deja una huella amarga en la memoria de uno, un sentimiento encontrado de rechazo e ineludible nostalgia. Esa mujer que juega con uno, lo manipula a su antojo, lo hace no perder nunca aquél resquicio de esperanza, por mínimo que sea, de poder cambiarla a ella. Pero no hay hombre que la cambie. Con resistencia numantina aguanta cualquier embestida y mantiene esa libertad que engatusa.

La femme fatale ciega de infatuación, y hace que los deseos se conviertan en sueños primero, pesadillas después. Por ella el corazón palpita a mil por hora, la razón se evapora, y las noches en vela se convierten en norma. Y cuando su efecto comienza a desvanecerse, como ocurre con cualquier otra droga, corre uno a buscar su dosis de maltrato que, paradójicamente, le va rompiendo el alma a uno poquito a poco pero le da la vida, o por lo menos la voluntad de seguir peleando por lograr satisfacer una meta que desde un inicio se antojó inalcanzable.

Y pasarán los años, las mujeres, las copas de vino y de ron, los ceniceros llenos, las camas frías, las veladas solitarias o en compañía. Vendrán hijos, luego nietos, y con suerte bisnietos. Se arrugará la piel, caerá el pelo, debilitarán los huesos y poco a poco se apagará la llama de la vida. Pero, así como el abuso de la droga deja secuelas, los abusos de la femme fatale dejan marcas en el alma que trascienden a cualquier etapa, circunstancia o incluso a uno mismo. 

miércoles, 10 de febrero de 2016

Vuelva usted

De poco sirve un ave libre,
Sin tener a quién cantar.

De poco sirve mi corazón,
Sin poderla a usted amar.

De poco sirven estos versos,
Si su alma no pueden tocar.

De poco sirve mi mirada,
Si a mi lado usted no está.

Puedo sangrar ríos de tinta,
Romperme la camisa
Y desconsolado llorar.

Puedo vomitar mis tormentos,
Aferrarme a los recuerdos
Y la realidad negar.

Puedo abrirme las venas,
Desear mi muerte lenta
Y todo abandonar.

Puedo implorarle que vuelva,
Prometerle otra vida
Y mi ser entregar.


……………………………………………


Se lo grito.
Se lo susurro.
Se lo escribo.

Vuelva usted.

miércoles, 6 de enero de 2016

Soy

Soy,
La pluma de Antonio Machado,
El final de un verso logrado,
El sentir del nostálgico fado.

Soy,
La rima que escapa de tu boca,
La ira que el desamor provoca
Ceguera de alma inequívoca.

Soy hambre, soy pan,
Soy guerra, soy paz;
Soy el primer suspiro,
Soy el último exhalo.

Soy,
Poemas del maestro Lorca,
Saliva que tus labios moja,
Amante del aquí y ahora.

Soy,
Aquél atardecer cafetero,
En la primavera aguacero,
De tus secretos atracadero.

Soy tierra, mar y aire,
Soy libertad, soy cárcel;
Soy una vida desaliñada,
Soy amor a la patria.

viernes, 1 de enero de 2016

La Felicidad

Con cada chisme, un verso más.
Con cada crítica, otra página llena.
Con cada burla, una aventura nueva.

Tú despacho, yo avión.
Tú marioneta, yo oveja negra.
Tú uno más, yo Sr. M.

Tu veneno, mi inspiración.
Tu mediocridad, mi motivación.
Tu ceguera, mi frustación.

La envidia te corroe. 
La rutina se lleva lo mejor de ti.
La vida pasa y ahí sigues.

Atrapado en hábitos. 
Prisionero de estándares.
Enredado en el "qué dirán".

Sin darte cuenta que tanto tú como yo caminamos en la misma dirección hacia la otra vida. ¿La diferencia? El camino escogido para llegar a ella.

domingo, 25 de octubre de 2015

RENACIMIENTO

Con cada grito, un puente se quema
Y en el viento resuenan
Palabras de despedida,
Lamentos de amargura.

Con cada lágrima, languidece la llama
Que tanto brillaba,
Luz de esperanza,
Envidia de tantas.

Con cada palabra, mueren las ganas,
Dagas se clavan,
Flojean las piernas,
Se retuerce el alma.

Con cada mentira, un muro levantan,
Las puertas se cierran,
Sus voces callan,
Silencios que matan.

Con cada mirada, el corazón se buscan,
Resquicios de pasión hallan,
Las bocas se encuentran,
Y las heridas sanan.



“Mi sol se pone para volver a nacer.”– Robert Browning



lunes, 12 de octubre de 2015

Guía para tener una crisis existencial antes de los 30

1. Estudia una carrera inútil con un nombre que maquille su inutilidad. Con el fin de no herir sensibilidades, el autor ha preferido no enumerar ninguna.

2. Busca trabajo (y no mueras en el intento).

3. Trabaja en algo que no esté relacionado con lo que estudiaste, y si es posible, que pague poco.

4. Pregúntate cada mañana camino al trabajo, con cara de cuerno y ojos inyectados en sangre, por qué tu padre no te metió dos guantazos bien dados el día que dijiste que querías estudiar lo que estudiaste.

5. Rodeate de gente mejor que tú. Te ayudará a hundirte en tu miseria. Valen: economistas, abogados e ingenieros. Podríamos incluir emprendedores, pero solo los que triunfan (los hay, prometo que existen, aunque no me creas).

8. Fuma, come y bebe como si no existiese un mañana. Pregúntate al día siguiente por qué sigues con vida y júrate no volver a hacerlo.

9. Vuelve a hacerlo.

10. Empieza un blog para hacerte el interesante. Éste puede servir de ejemplo.