Con
cada grito, un puente se quema
Y en el
viento resuenan
Palabras
de despedida,
Lamentos
de amargura.
Con
cada lágrima, languidece la llama
Que
tanto brillaba,
Luz de
esperanza,
Envidia
de tantas.
Con
cada palabra, mueren las ganas,
Dagas
se clavan,
Flojean
las piernas,
Se
retuerce el alma.
Con
cada mentira, un muro levantan,
Las
puertas se cierran,
Sus
voces callan,
Silencios
que matan.
Con
cada mirada, el corazón se buscan,
Resquicios
de pasión hallan,
Las
bocas se encuentran,
Y las
heridas sanan.
“Mi sol se pone para
volver a nacer.”– Robert Browning