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miércoles, 10 de febrero de 2016

Vuelva usted

De poco sirve un ave libre,
Sin tener a quién cantar.

De poco sirve mi corazón,
Sin poderla a usted amar.

De poco sirven estos versos,
Si su alma no pueden tocar.

De poco sirve mi mirada,
Si a mi lado usted no está.

Puedo sangrar ríos de tinta,
Romperme la camisa
Y desconsolado llorar.

Puedo vomitar mis tormentos,
Aferrarme a los recuerdos
Y la realidad negar.

Puedo abrirme las venas,
Desear mi muerte lenta
Y todo abandonar.

Puedo implorarle que vuelva,
Prometerle otra vida
Y mi ser entregar.


……………………………………………


Se lo grito.
Se lo susurro.
Se lo escribo.

Vuelva usted.

miércoles, 6 de enero de 2016

Soy

Soy,
La pluma de Antonio Machado,
El final de un verso logrado,
El sentir del nostálgico fado.

Soy,
La rima que escapa de tu boca,
La ira que el desamor provoca
Ceguera de alma inequívoca.

Soy hambre, soy pan,
Soy guerra, soy paz;
Soy el primer suspiro,
Soy el último exhalo.

Soy,
Poemas del maestro Lorca,
Saliva que tus labios moja,
Amante del aquí y ahora.

Soy,
Aquél atardecer cafetero,
En la primavera aguacero,
De tus secretos atracadero.

Soy tierra, mar y aire,
Soy libertad, soy cárcel;
Soy una vida desaliñada,
Soy amor a la patria.

viernes, 1 de enero de 2016

La Felicidad

Con cada chisme, un verso más.
Con cada crítica, otra página llena.
Con cada burla, una aventura nueva.

Tú despacho, yo avión.
Tú marioneta, yo oveja negra.
Tú uno más, yo Sr. M.

Tu veneno, mi inspiración.
Tu mediocridad, mi motivación.
Tu ceguera, mi frustación.

La envidia te corroe. 
La rutina se lleva lo mejor de ti.
La vida pasa y ahí sigues.

Atrapado en hábitos. 
Prisionero de estándares.
Enredado en el "qué dirán".

Sin darte cuenta que tanto tú como yo caminamos en la misma dirección hacia la otra vida. ¿La diferencia? El camino escogido para llegar a ella.

domingo, 25 de octubre de 2015

RENACIMIENTO

Con cada grito, un puente se quema
Y en el viento resuenan
Palabras de despedida,
Lamentos de amargura.

Con cada lágrima, languidece la llama
Que tanto brillaba,
Luz de esperanza,
Envidia de tantas.

Con cada palabra, mueren las ganas,
Dagas se clavan,
Flojean las piernas,
Se retuerce el alma.

Con cada mentira, un muro levantan,
Las puertas se cierran,
Sus voces callan,
Silencios que matan.

Con cada mirada, el corazón se buscan,
Resquicios de pasión hallan,
Las bocas se encuentran,
Y las heridas sanan.



“Mi sol se pone para volver a nacer.”– Robert Browning



jueves, 24 de abril de 2014

Las ocho letras de tu nombre

Las ocho letras de tu nombre. Solas, apenas significan nada. Juntas, un universo. O dos. U ocho.


Como bailarinas, danzan en mi cabeza al son de mis pensamientos, invadiendo cada espacio de mi mente. De un lado a otro, revoloteando por las esquinas de mi subconsciente, deletrean la misma palabra una y otra vez.

Son egoístas estas letras. Quieren toda la atención para ellas. Empujan, lloran, patalean; siempre buscando hasta la última pizca de mi atención. Obligan a que la orquesta de mis sentimientos toque exclusivamente para ellas. Y bailan, bailan, bailan; hasta que la madrugada las acuesta.

Desde que entraron en mí, me dejo llevar por sus exigencias. Me inclino ante ellas, las dejo acampar a sus anchas. Incluso he dado la orden de que no sean incomodadas por el resto de inquilinos de mi intelecto.


Las ocho letras de tu nombre. Solas, apenas significan nada. Juntas, un universo. O dos. U ocho.


Me han hecho perder toda independencia, guiado por la sinrazón de sus dictatoriales maneras. Ofuscado por lo que representan, obedezco cegado por la dulzura de sus movimientos, incapaz de pedirles un descanso.

Aun así, una parte de mi quiere que paren de danzar. Pero ellas no ceden, no dan respiro. Con autoridad defienden su terreno. Resisten a todo intento de revuelta del resto de inquilinos. Ilusos ellos, desconocen el arraigo con el que ellas se han asentado en mi mente.

Mi otra mitad las adula, las mima, les ruega que nunca se marchen. “Continuad bailando”, les pide. Y ellas, llenas de sí mismas, escuchan mis plegarias. Han venido para quedarse. Han crecido, y fortalecidas por su poder absoluto, ocupan ya el resto de mi ser.


Las ocho letras de tu nombre. Solas, apenas significan nada. Juntas, un universo. O dos. U ocho.